Este es un libro que he empezado con grandes expectativas gracias en parte a las recomendaciones de @Odo y @jm_oriol, en parte a mi lectura previa del Pushing Ice del mismo autor, una muy buena novela de ciencia ficción (lo se, no he escrito la reseña … espero ponerle remedio en las próximas semanas). Escrito en 2000, Revelation Space es la primera novela de Alastair Reynolds, aunque el universo en el que transcurre la novela ya había aparecido en varias narraciones cortas (Wikipedia dixit). Ya adelanto que aunque me ha gustado mucho creo que Pushing Ice es una novela superior en casi todos los sentidos. El principal problema que para mi tiene la novela, por sacarme de encima la parte negativa de la crítica, es el desequilibrio entre las magníficas y sugerentes ideas que contiene (en las conversaciones asincrónicas que se mantienen en twitter he propuesto el calificativo de “ciencia ficción rebosante”) y su irregularidad literaria, que combina pasajes potentes con secciones estéticamente más cuestionables. Se nota que es una primera novela y la prosa del autor no está al nivel, para mi, de su ambición, aúnque reconozco esta ambición es una gran virtud indiscutible del libro.
Toda la novela reposa en una serie de casualidades difíciles de aceptar, especialmente teniendo en cuenta la vastedad de escala, espacial y temporal, en la que se enmarca la historia. También me han resultado problemáticas, por tramposas y efectistas, determinadas soluciones argumentales mentirosas basadas en la ocultación de información al lector, que un enfoque más convencional hubiera solucionado. Aunque algunos de los aspectos estructurales de la novela me gustan muchísimo, lo cierto es que tiene un ritmo trastabillante por culpa de los numerosos y extensos infodumps (largas secciones dedicadas a explicar los diversos contenidos teóricos o científicos relevantes para entender la trama) repartidos a lo largo del libro. Hubiera preferido que esta información hubiera estado mejor integrada en la historia. Los personajes están bien construidos y los más importantes son carismáticos e interesantes, aunque sus motivaciones pueden resultar un poco extrañas y exigen un esfuerzo de credulidad. En cambio, los personajes secundarios no pasan de ser simples esbozos o caricaturas que no aportan demasiado a la historia.
En el otro plato de la balanza, como ciencia ficción de ideas es una obra deslumbrante y los misterios que que plantea el argumento hacen muy difícil abandonar la lectura, compensando con creces otras carencias literarias. La ambientación es impecable y el universo planteado por Reynolds es muy sugerente. Ante los ojos de nuestra imaginación se dibuja un universo tan vasto que, incluso a velocidades cercanas a la de la luz, ir de un lugar a otro lleva años o décadas, por lo que los viajeros se ven obligados a recurrir a la criogenia para sobrevivir tan largos viajes y son víctimas del desplazamiento temporal relativo con los no-viajeros. La estructura de la novela refleja perfectamente esta asincronía, con capítulos ambientados en diferentes momentos del tiempo en un intento de capturar una concatenación de acontecimientos que, paradójicamente, es al mismo tiempo perfectamente lógica desde un punto de vista narrativo y disparatada desde un punto de vista cronológico. Un ejemplo: Hoy Juan está en su casa, en su pequeño planeta. 20 años atrás Martín subió a su nave interestelar para visitar a Juan en su planeta. Dentro de 40 años Margarita se acordará de que tiene que devolverle un libro a Juan, por lo que se subirá al ferry galáctico más cercano para, 5 años después, plantarse en Plaza Cataluña. Durante la semana que ha tardado Martín en llegar a Plaza Cataluña para tomar un tentempié de camino al planeta de Juan han transcurrido 65 años. En el McDonalds InterPlanetario Martí conoce a Margarita, que está haciendo GalactoStop para llegar a casa de Juan, y decide transportarla resto del viaje (20 años más). A todo esto han pasado 85 años y vete tú a saber que ha sido de Juan … ¿Se entiende? Reconozco que es un poco confuso, pero la novela lo explica mucho mejor que yo y consigue transmitir la peculiar sensación de que los acontecimientos suceden escalas de años, décadas y siglos de forma vertiginosa. Esta sensación de lentitud a toda pastilla se acrecenta por el efecto de las largas temporadas en animación suspendida durante los viajes, que obligan a los viajeros a depender de información necesariamente caduca.
¿Os acordáis de la Tercera Ley de Clarke? ¿Aquello de que cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia? Revelation Space describe un futuro en la que la tecnología ha alcanzado un punto en el que que casi nada es imposible para ella y el mismo concepto de progreso tecnológico parece haber perdido sentido. La referencia a la ley de Clarke me parece acertada porque muchas veces se trata de dispositivos tecnológicos construidos siglos atrás, con capacidad de autorreparación o autoadaptación, cuyo origen se pierde en el pasado y operados a través de inteligencias artificiales extremadamente versátiles. Son instrumentos hallados, semivivos, sin manual de instrucciones. En realidad, con la posible excepción del viaje en el tiempo (si exceptuamos el viaje hacia el futuro a velocidades relativistas), la novela actúa de catálogo de muchas de las ideas sobre la tecnología que forman parte del imaginario de la ciencia ficción, contribuyendo a la sensación de sobrecarga de información que acompaña a su lectura.
Me ha parecido una novela muy interesante y es fácil ver el impacto que debía tener su publicación. Es ambiciosa a nivel especulativo (juego de ideas) e imaginativo (sensación de maravilla). Tiene un alcance épico de sorprendente amplitud de escala y un reparto de personajes suficientemente interesante (en menor medida cuando se trata de los personajes secundarios) como para soportar el peso, no precisamente pequeño, de un andamio argumental masivo. El autor tiene voluntad de estilo pero no la consigue controlar del todo, tropezando en determinados tics que me resultan algo molestos, como su dependencia repetida de casualidades inverosímiles (más inverosímiles frente a la escala espacio-temporal de la historia), algunas soluciones argumentales estilo Deus Ex Machina (más Machina que Deus en este caso … Je. Mal chiste, lo se…) o Titiritero Dictatorial, y un exceso de descargas de información que obstaculizan el ritmo de la historia, por lo demás trepidante. Es un libro que no dudo en recomendar encarecidamente a cualquier aficionado a la ciencia ficción que se precie, pero nunca, nunca, nunca a alguién de fuera del género. Cuatro estrellas u ocho puntos sobre diez.
-
fergusonicd890 liked this
-
hevist posted this
