Now Playing Tracks

Slaughterhouse 5, de Kurt Vonnegut

Slaughterhouse Five

“People aren’t supposed to look back. I’m certainly not going to do it anymore.”

He aquí un libro que me va a costar reseñar. Slaughterhouse 5 es una novela dentro de otra novela. No es una novela al uso, que siga un esquema lineal de planteamiento, nudo y desenlace. De hecho la falta de linealidad es uno de los temas de la novela, que recurre a recursos cercanos a la ciencia ficción para explorar cuestiones como la libre voluntad, la guerra o la estupidez humana.

Después de sobrevir a un accidente de avión, Billy Pilgrim, el protagonista de Slaughterhouse 5, descubre que su conciencia se ha separado de la corriente temporal y empieza a saltar, sin orden aparente, entre algunos de los acontecimientos más significativos de su vida (extraídos en muchas ocasiones, leo, de la biografía del mismo Vonnegut). Estas experiencias van desde lo cotidiano,como la (tibia) luna de miel de Billy, hasta lo extremo, como el bombardeo de Dresden durante su estancia en un campo de concentración de la segunda Guerra Mundial o los años vividos en otro planeta tras ser abducido por una especie extraterrestre.

A lo largo de todo el libro, Vonnegut adopta un tono distanciado e irónico que mantiene independientemente de la intensidad de las vivencias que describe. La actitud de Billy ante sus experiencias es de resignación, a medio camino entre lo patético y lo absurdo, y desprovista de todo sentido de la trascendencia, como si se resistiera a ser protagonista de su propia vida. La estupidez humana, especialmente evidente en todas las escenas relacionadas con la guerra y el bombardeo de Dresden, es una de las principales protagonistas del libro, aunque el enfoque que utiliza para describirla resulta extrañamente compasivo. O no tan extrañamente, pues en el fondo la visión profundamente determinista de la vida que defiende Vonnegut en esta novela disculpa totalmente a la especie humana de cualquier salvajada que pueda cometer o haya cometido. Me deja con mal sabor de boca, pero no es en absoluto un defecto del libro. So it goes.

El estilo de Vonnegut es limpio y casi telegráfico, con pocos adjetivos y el recurso a la repetición frecuente de expresiones concretas que funcionan como claves para enfatizar determinadas ideas o acontecimientos (determinados colores para señalar lo trascendente o algunas coincidencias contraintuitivas, “so it goes” [“asi es la vida”, quizás] para indicar que algo muere o termina, etc). Estas repeticiones terminan por darle un ritmo propio y un carácter marcadamente onírico, casi lírico, a la narración. Buscar y anticipar la aparición de determinada expresión llega a convertirse en un juego que te implica aún más en el libro.

Este es el primer libro que leo de Kurt Vonnegut, y a pesar de que tiene algunas aristas comprendo su condición de escritor de culto. No será la última novela suya que lea [de hecho, en el momento de leer esto ya he leído otro:Cat’s Cradle]. La novela está repleta de frases perfectas y los lectores dados a subrayar acabarán con un libro lleno de citas destacadas. Es evidente la atención prestada al lenguaje. Debo decir que una parte de esta excelencia se diluye al considerar la novela en conjunto. Para mi, la novela pierde fuerza en los momentos en los que se vuelve más surrealista y rozaría la perfección si no fuera por el bache “extraterrestre” de la historia. Aún y asi, es una novela que hace pensar, emociona, hace reir (para no llorar) y se lee en un suspiro. Me ha costado asignarle una puntuación a este libro, pero prefiero escatimarle la quinta estrella porque sospecho Vonnegut puede dar más de si [avance:efectivamente. Cat’s Cradle lo demuestra]. Cuatro estrellas, pues. ¿Que más puedo decir? Leedla.

Among Others, de Jo Walton

Among Others

“Tolkien understood about the things that happen after the end. Because this is after the end, this is all the Scouring of the Shire, this is figuring out how to live in the time that wasn’t supposed to happen after the glorious last stand. I saved the world, or I think I did, and look, the world is still here, with sunsets and interlibrary loans. And it doesn’t care about me any more than the Shire cared about Frodo.”

Among Others es una novela a la que no le hubiera prestado demasiada atención de no haber sido por los positivo de las críticas que ha ido acumulando a lo largo de estos últimos meses. Dichas críticas han conseguido que el libro se convirtiera en una presencia más o menos persistente en la porción de mi subconsciente dedicada a mantener en mi lista de libros y autores a los que prestar atención en algún momento. Es una especie de limbo que se convierte en condena eterna para la mayoría de libros que en el conviven, pero en algún caso, alguna circunstancia concreta hace que uno de ellos sea propulsado a la realidad de mi libro electrónico o de mi reproductor de mp3 . En este caso la circunstancia concreta ha sido la aparición de la lista en la lista de lecturas recomendadas de la revista Locus y la recomendación expresa, en la misma revista, de un autor tan ecléctico como Jeff Vandermeer. Adelanto que Among Others es un libro con una combinación de características que no asegura su disfrute, pero para mi ha estado a la altura de la expectativas. A pesar de ser una recomendación de riesgo creo que es una propuesta diferente y cualquier aficionado al género fantástico (en sentido muy amplio) debería darle una oportunidad.

No soy amigo de leer (o escribir) sinopsis, pero sí me gusta leer muy en diagonal las reseñas de un libro para hacerme una vaga idea de lo que este puede ofrecer. Esta primera inspección superficial me sugería, y os confirmo que asi es, que Among Others sería una novela más o menos enmarcada en el género juvenil (en mi opinión más menos que más) que propondría un homenaje a la literatura de ciencia-ficción a través de una historia de hadas contemporánea (la novela transcurre a lo largo de un año, entre 1979 y 1980) y con un carácter más bien literario. Es más que un homenaje, pero creo que es esta característica concreta la que puede complicar su disfrute entre el conjunto del público, lo cual es una lástima.

La novela está construida a partir del diario personal de Morwenna Phelps, una adolescente de 14 años que ha perdido a su gemela en un horrible accidente que nunca se describe más que a través de alusiones más o menos superficiales y con algunas características, como mínimo, sorprendentes. Morwenna nos explica, ya desde las primeras páginas de su diario, que tanto ella como su hermana cuando vivía mantienen una comunicación regular con las hadas y que su madre es una bruja malvada que pretende dominar el mundo. Fue precisamente el intento de impedir el éxito de uno de los planes de su madre, siguiendo las instrucciones de las hadas, el que provocó la muerte de Morgana y provocó la huida de Morwenna de su casa, que buscó refugio en el hogar de su padre, a quién nunca antes había conocido. ¿Os parece que revelo demasiados detalles del argumento? En absoluto. Esto no es más que el punto de partida de esta intrigante novela, centrada más en las consecuencias de la tragedia que en la tragedia propiamente dicha. En ese sentido la novela puede leerse como un gran epílogo a la gran y desdichada aventura que corrieron las hermanas Phelps en su infancia, además de como una exploración del papel que puede desempeñar la ficción en nuestras vidas. Esta exploración se lleva a cabo a través de uno de los elementos más idiosincrásicos de la novela, la afición compulsiva de Morwenna (Mori) por los libros de fantasía y ciencia-ficción. Mori es una lectora voraz que lee libros a velocidad supersónica, cuya vida cambia cuando descubre el servicio de préstamo interbibliotecario de las bibliotecas inglesas. Esa voracidad se refleja en su diario, que contiene múltiples (e interesantes) referencias a los libros que está leyendo en cada momento (véase en la siguiente entrada una lista con algunos de los libros que menciona, los que más me llaman la atención y espero leer próximamente). Durante la mayor parte de la historia Mori vive y estudia en un internado para chicas en la campiña (campiña. Que bonito) inglesa, y tanto su caracter arisco como su tendencia a esconder la cabeza dentro de sus libros conspiran para convertirla en una especie de paria con una precaria red social, aunque será precisamente su afición por los libros la que le ayudará a encontrar su lugar en el mundo.

Su construcción a partir de las entradas del diario de Mori hace que la historia esté muy apegada a su vida cotidiana y que la trama de fondo quede un poco disimulada. Aunque no se trata de un libro de aventuras de ritmo trepidante, está tan lleno de contenido y la personalidad de Mori está tan bien reflejada que la atención no decae en ningún momento. Jo Walton ha sabido guiar la historia por un terreno en el que la verdad es algo ambivalente, en el que la absoluta convicción de Mori en su visión mágica del mundo contrasta con el impulso casi irresistible de considerarla un narrador poco fiable. Aúnque la credibilidad del libro zozobra en algún momento la historia nunca llega a naufragar y la explicación de la naturaleza de la magia y del mundo que propone Mori es atractiva y fácil de aceptar. Mori es un personaje con una combinación de fortaleza y fragilidad que facilitan empatizar con ella. Para mi, la imagen principal del libro es precisamene la única que casi no sale, la de Mori escribiendo en su diario al caer la noche, intentando entender el mundo en el que ha acabado viviendo y conciliarlo con el mundo sobrenatural en el que cree, a partes iguales maravilloso, indiferente y amenazador.

Más allá de su adscripción a un género concreto, Jo Walton ha escrito una muy buena novela que rebosa personalidad y de la que es difícil arrancar la atención entre episodios de lectura. Como “contenido extra”, el libro provoca un impulso casi irresistible de revisar o conocer una serie de títulos de ciencia ficción y fantasía de la década de los 70, a los cuales es un homenaje explícito. Después de leerlo es difícil no sentirse amigo de Mori, que se encontraría como pez en el agua en un círculo como el de #cifituits, o no tener el deseo de asistir al club de lectura de su biblioteca. Otros detalles que contribuyen a aumentar el atractivo de la novela es su asociación de la cultura y la lengua galesas con el mundo de las hadas y los elfos, o lo hermoso de la prosa de la autora. No es una novela perfecta y tiene algunos detalles problemáticos, casi siniestros y medio escondidos, por los que se pasa casi de puntillas y que parecen pequeñas imperfecciones dejadas a propósito por la escritora. Son detalles menores pero de difícil interpretación, a los que no se como referirme sin desvelar más de lo que me gustaría de la trama. En conjunto me parece un libro de cinco estrellas, aunque me parece que su probabilidad éxito en diferentes lectores puede ser muy dispar. Nada me gustaría más, más que en otras ocasiones, que poder discutir el libro con cualquier lector del blog dispuesto a recoger el testigo de su lectura.

A Monster Calls, de Patrick Ness

A Monster Calls

The monster showed up just after midnight. As they do.

Sin duda, A Monster Calls ha sido uno de los puntos álgidos de mi experiencia lectora durante 2011. Este pequeño libro es, sino una joya, si una daga sacrificial adornada de diamantes que se te clava en las entrañas y se retuerce en espiral hasta dejar un hueco en tu interior en el que no cabe nada que no sea la tristeza. ¿Qué exagero? Ya… leedlo y me decís…

Conocía a Patrick Ness por The Knife of Never Letting Go, tal vez el mejor libro juvenil de ciencia ficción que jamás haya leído del que, casi imperdonablemente, tengo pendientes sus dos secuelas. A Monster Calls es un libro muy diferente, que también tiene un marcado componente de fantasía pero que dudaría mucho en enmarcar dentro del género, a pesar de haberse llevado uno de los Kitschie Awards de 2011. Aunque el libro está dirigido claramente a una audiencia juvenil puede ser disfrutado a cualquier edad. De hecho, funciona a tantos niveles que el lector en ningún momento tiene que rebajar su nivel de exigencia. Da igual como lo evalúes: historia, implicaciones, construcción de personajes, nivel de la prosa. El libro destaca en todos.

No quiero dar muchos detalles de la trama. Sólo diré que es una de las mejores exploraciones del sentimiento de pérdida que he leído. Es una lectura muy emotiva que se aleja de sensiblerías y de blancos y negros. Aunque uno de los temas del libro es el valor catártico de la imaginación (casi como necesidad para aceptar lo jodida que puede llegar a ser la vida) su enfoque, al menos en lo psicológico, es extremadamente realista e incluso políticamente incorrecto, describiendo perfectamente la imposibilidad de dar una buena respuesta a determinadas heridas emocionales. En un libro por su extensión es poco más que un relato, Patrick Ness da más muestras de su capacidad como narrador que muchos escritores más consagrados a lo largo de toda su obra. Su uso del lenguaje, de los diálogos y de las transiciones entre diferentes registros de la narración es impecable y algo digno de contemplar. Después de este libro, no pienso dejar nada sin leer de este autor.

Es un librazo. Literatura de la buena y un libro a no perderse de ninguna de las maneras. Cinco estrellas porque es el máximo que permite Goodreads, pero se queda corto.

We live in time – it holds us and moulds us – but I’ve never felt I understood it very well. And I’m not referring to theories about how it bends and doubles back, or may exist elsewhere in parallel versions. No, I mean ordinary, everyday time, which clocks and watches assure us passes regularly: tick-tock, click-clock. Is there anything more plausible than a second hand? And yet it takes only the smallest pleasure or pain to teach us time’s malleability. Some emotions speed it up, others slow it down; occasionally, it seems to go missing – until the eventual point when it really does go missing, never to return.

Vet aqui un dels millors llibres de l’any. Els ingredients són senzills i Julian Barnes l’encerta en cenyir-se a l’essència de la història i prescindir de tot guarniment innecessari. El resultat és una novel·la de 150 pàgines esmolada com un escalpel, en la que el seu protagonista, ja jubilat, disseca part de la seva vida i fa una suggerent reflexió sobre la natura de la memòria, la història i la vida.

I bàsicament d’això es tracta. Després de rebre la carta d’una oficina d’advocats que li comunica que és un dels beneficiaris d’una inesperada (i petita) herència, Tony Webster comença una obsessiva reconstrucció dels episodis del seu passat que van conduir a aquesta situació. A través de les seves reflexions i de la seva interlocució constant amb el lector, en Tony dona veu al paradigma del narrador poc fiable o, potser, de la impossibilitat del narrador fiable. Com amb les millors novel·les que utilitzen la primera persona, aquesta aconsegueix que el lector s’hi projecti i traslladi a la seva experiència les situacions que descriu, convertint la seva lectura en un procés absolutament bidireccional.

A mesura que avança la història i s’apropa al present de’n Tony, la nostra visió del personatge es va modificant. La novel·la comença amb una descripció del seu jo adolescent i dels primers anys de la vida adulta explicada desde la distància i amb una carrega considerable de cinisme i escepticisme. A la segona part, en canvi, en Tony explica els esdeveniments més o menys contemporanis que es deriven de l’herència que serveix de pretexte per a la narració. És en aquesta segona part a on el personatge de’n Tony cobra realment vida i l’entenem com un individu passiu-agressiu amb grans atacs d’inmaduresa (tot i que potser no és la paraula adient. La novel·la qüestiona que l’edat comporti una arribada de la maduresa entesa com a període exempt de les veleïtats del caprici) que faran que tot sovint desaprovem la seva actitud al mateix temps que la comprenem.

Si la novel·la excel·leix és gràcies a l’habilidat de’n Julian Barnes, que sap reduir la seva prosa al mínim imprescindible per a fer-la narrativament aerodinàmica i estèticament bellíssima. Qualsevol afegit seria sobrer. En aquest cas, menys és més.

Buscant alguna referència del títol he acabat, inevitablement, a la Wikipedia, i he après que “The Sense of an Ending” també és el títol d’un llibre clàssic del crític literari Frank Kermode, que proposava que el significat definitiu de la vida es desprén del seu final. Segons aquest autor la ficció es basa en l’anhel que tenim els humans d’un significat final que justifiqui tot el que va precedir a aquest final. Així, la ficció representaria les històries que tots els indivius s’expliquen a si mateixos per tal de viure a un món incert ple de fenòmens difícils d’entendre. El senyor tindrà o no raó (crec que en té en part), però definitivament aquest és l’esperit de la novel·la.

És una gran petita novel·la, mereixedora sense dubte de 5 estrelles i no m’estranyaria que s’acabés enduent el premi Man Booker pel qual l’han nominat.

El Robert seu al Portal de l’Àngel amb una llauna per a les monedes entre les cames. Toca una harmònica i té al seu costat un carro de súper ple fins al capdamunt de cartrons i de bosses de plàstic. De la cadena que hauria de servir per enganxar-lo als altres carros, penja una càmera fotogràfica de joguina d’un taronja cridaner. Tot i els vint anys que han passat, és el mateix Robert de sempre. El nas, les celles gruixudes, la pell fosca. El gest d’apartar-se el serrell, massa llarg, dels ulls.

El cor se’m dispara.

Vint anys.

El so de l’harmònica, raspós i entretallat, es barreja amb la gatzara d’una banda de dixieland.

Reculo i aprofito l’entrada d’una botiga per observar-lo amb prou calma.

La roba, bruta i atrotinada, li queda massa baldera. La bota dreta té la sola reforçada amb cinta adhesiva de Gil Stauffer.

La inquietud em paralitza.

Aquest és un d’aquests llibres que feia temps que m’havia cridat l’atenció sense saber ben bé perquè. Les coses bones sobre l’autor que vaig llegir al blog d’Instant Karma i trobar-lo a la biblioteca de Montcada va ser la combinació definitiva per llegir-lo. I noi, encara ara hi penso i se m’encongeix el cor…

Si he de jutjar per aquesta novel·la (novel·leta, és realment breu), l’Eduard Márquez és un d’aquells escriptors realment preocupats per l’estil, dels que deu escriure i rescriure cada frase fins que li queda perfecta. Heu sentit mai aquella frase referida a la música de Mozart que diu que és tan perfecta que si modifiques una nota el conjunt se’n ressenteix? Em sembla recordar que la deia en Salieri, si més no a la peli de Milos Forman. Doncs és perfectament aplicable a aquesta novel·la, a la que cada paraula sembla pensada i repensada per aconseguir una petita joia inmillorable amb un impacte emocional màxim i, val a dir, devastador, amplificat per l’alternança temporal de l’argument. I tot i el seguit de desgràcies que engalta el protagonista i altres personatges al llarg de la seva (les seves) vides, demolidores qualsevol d’elles, la novel·la assoleix la improbable fita de no ser nihilista, tot i que no vull aprofindir-hi gaire per no aiguar la lectura de ningú.

No em sembla que hagi de ser del gust de tothom, però si voleu una molt bona lectura trista no n’hi ha de molt millors. Quatre estrelletes, però si m’ho preguntes un altre dia potser et dic que en són cinc.

En contra d’altres opinions que he anat llegint, per a mi Dead Beat està lluny de ser una de les millors entregues de la saga de Harry Dresden. No es pot dir que sigui dolent, ni tan sols fluix, però si que té un inici massa lent i prolongat. En general, també, és una història tirant a descompensada tot i que reconec que és una lectura divertida i que té un final realment èpic que aconsegueix que en tancar el llibre (o esborrar-lo de l’ipod, en el meu cas) et quedi un molt bon sabor de boca.

Personalment, les coses que més m’han agradat són les que passen entre bastidors. La història principal és prou emocionant però em sembla confusa. En canvi, aprenem que la intensitat de la guerra entre la Cort Vermella dels Vampirs i el Consell Blanc dels Mags ha sofert una escalada absolutament brutal i estic segur (espero, si més no) que això s’explori en profunditat en properes entregues. Donada la interesant renovació de la relació entre en Harry i el Consell Blanc, sembla molt probable. Sempre he volgut que aprofundissin en el Consell Blanc i les faccions que el composen, i més ara, amb l’aparent focus de corrupció que s’hi amaga. I ara que surt el tema de la corrupció interna… l’àngel caigut que viu dintre de’n Harry també hauria de donar peu a novetats interesants…

Li poso un bé alt i el meu interès en la sèrie segueix intacte o fins i tot ha crescut.

Permeteu-nos una vanitat filial, mares: si nosaltres quatre no existíssim, és probable que en Gabriel, el procreador de cristòfols, hagués passat a la vostra història com un accident negligible. El testimoni d’una edat d’alegries sexuals i dubtes amorosos que a estones recordaríeu amb orgull i a estones amb menyspreu -com tot a la vida.

[…]

Ens pensem que coneixem els que ens envolten i que podem preveure les seves emocions, però és tan sols un miratge. La vida interior d’una persona és el secret més impenetrable del món, una cambra cuirassada.

La novel·la no s’hi assembla, però l’experiència de lectura de Maletes Perdudes m’ha recordat la de Els Jugadors de Whist l’any passat. L’he agafat amb les mateixes ganes i tenia les mateixes expectatives de trobar una fita de la novel·la catalana moderna. Ja avanço que la novel·la de Vicenç Pagès va cobrir millor les meves expectatives que la Jordi Puntí, però això no treu que aquesta siguin una novela refotudament bona.

A nivell formal, el que més m’ha agradat de Maletes Perdudes ha estat el tractament del narrador, que pren la veu dels 4 cristòfols al llarg de la seva recerca del seu pare desaparegut. Aquesta polifonia es tradueix en un narrador únic de personalitat múltiple en el que la preponderància d’un o altre dels seus components alterna en funció de les necessitats de l’argument. Aquest artifici, sovint excessiu, fa que el to de la història vagi variant a mesura que seguim els diversos esdeveniments i personatges que campen per les pàgines de la novel·la i les carreteres de l’europa de l’època franquista. Quan el truc surt bé, surt molt bé, però la contrapartida és la falta d’homogeneïtat de la prosa. El conjunt, però, és notable i de vegades admirable.

A nivell de plantejament m’ha agradat especialment la manera que té el llibre de demolir les expectatives que ell mateix va generant. Els cristòfols es fan amics ràpidament, les seves mares no odien en Gabriel, en Gabriel no és un pocavergonya… tot plegat fa que la novel·la tingui una qualitat entranyable que mai cau en la nyonyeria però si, en moments puntuals, en el melodrama (i si no que hem dieu de la trucada de la Rita a la policia quan la tragèdia entra a la seva vida?). De fet, el to general de la novel·la és el de la ironia amable, graciós, amb pinzellades surrealistes que encara ara no se si venen o no al cas. Siguin o no sortides de to, l’escena de l’amazona despullada m’acompanyarà per sempre més…

Si la novel·la té un centre de gravetat aquest és en Gabriel, i els seus satèl·lits són els Cristòfols. De fet n’hi ha dos, de Gabriels: el Gabriel que no hi és i el Gabriel que hi és, i per a mi és molt més potent el Gabriel que no hi és. Passiu i retret fins als límits de l’abúlia, en Gabriel que no hi és traspua una serenor gairebé zen i actua com a caixa de resonància de les expectatives del lector. La ficció defuig el buit i el nostre desig d’entendre aquest personatge absent fa que hi projectem una sèrie d’emocions que ens ancoren a la història i creen una il·lusió de complexitat que no sobreviu del tot a l’aparició de’n Gabriel.

Al llarg del llibre anirem coneixen les històries solapades de’n Gabriel i els seus companys de fatigues, els Cristòfols i les seves mares (fantàstica Rita), amb una estructura episòdica i ben tramada que s’ensorra una mica en el seu desenllaç, que juga perillosament amb l’inversemblança que havia evitat amb admirable virtuosisme durant la major part de la novel·la. D’esperit proper a la road movie, les aventures de’n Gabriel, el trist Bundó (i la seva tristíssima i bonica història d’amor) i en Petroli per l’Europa de’ls anys 60 i 70 no deixen de pintar un retrat colorista de l’Europa de l’època, la psicologia dels emigrats espanyols i la visió que d’Espanya tenien els Europeus. És un retrat que no pretén ser exhaustiu però serveix molt bé d’escenari per a la història.

Tot i les seves irregularitats és una molt bona novel·la i em costarà poc esforç seguir llegint els llibres de’n Jordi Puntí. Em sembla una lectura molt recomanable, sovint molt divertida i amb pinzellades de tristor. Notable.

Com s’explica una vida? Aquesta és una qüestió que en Coetzee ha explorat repetidament a la seva obra, inspirant-se primer a la seva infància (Boyhood, publicat per Penguin) i després a la seva juventut (Youth, editat també per Penguin) per tal d’escriure una mena d’autobiografies fictícies, o ficcions autobiogràfiques, que contenen alguns dels millors moments de l’escriptor com a narrador i com a estilista (i això no és poca cosa).

Summertime és la tercera incursió que fa en Coetzee en el terreny de l’autobiografia i, en més d’un sentit, és el més interesant i el més sofisticat de tots ells. És, perquè no avançar-ho, un dels millors llibres seus que he llegit. D’una banda, aquesta vegada, la porta d’entrada a l’autobiografia és més indirecta i més abstracta, explicant un període de la seva vida durant la dècada dels setanta, quan va abandonar els Estats Units després de tenir alguns problemes amb la justícia i tornar amb la cua entre les cames a la seva Sudàfrica natal. És també el període en el que comença la seva activitat com a novel·lista publicat.

Així com Boyhood i Youth eren narracions lineals explicades en tercera persona, l’estructura de Summertime gira al voltant d’un seguit d’entrevistes que manté un hipotètic biògraf de’n Coetzee amb un vàries persones (4 dones i un home) que van tenir contactes més o menys intensos amb l’escriptor. Així, progressivament, la història de l’escriptor es va diluïnt a mitges, destil·lant a mitges, entre les històries personals dels seus entrevistats i van dibuixant el perfil d’un personatge fred, reservat fins a fregar l’autisme, gris i pràcticament asexuat. Essent com és que la base de la història és una autobiografia, sobta l’exercici d’humiliació personal que fa en Coetzee (sobta, de fet, si no has llegit Boyhood i Youth).

La figura pública de’n Coetzee és certament peculiar. Estem parlant d’un paio què quan guanya premis Man Booker (el premi literari més important a Gran Bretanya, dels quals n’ha guanyat dos) no els va a recollir perquè no li agrada l’atenció del públic, que quan guanya un premi Nobel se n’entera per les notícies i que quan ha de fer el discurs de recepció del Nobel (aquest sí que el va recollir, val a dir), tradicionalment una cosa sentida i profundament personal, es limita a llegir un fragment d’un seu llibre i a dir “moltes gràcies”. Un paio, en definitiva, extremadament antisocial i antipàtic què només vol que el deixin en pau i escriure els llibres que a ell li agradaria llegir però què, tot d’una, és converteix en un dels escriptors vius més importants i centre, a desgrat seu, de l’atenció de la premsa. També s’ha de tenir en compte, i ell mateix ho diu a travès del biògraf que el personifica a Summertime, que quan parla de la seva vida… menteix. Així, doncs, això és el que hi ha. Un misteri.

I aquest misteri, aquest “com s’explica una vida” que deia al principi, és un dels temes centrals de Summertime. L’aparent paradoxa entre la grisor de la persona real i l’espectacularitat literària (grisa, però amb moooolts matissos de gris) de la seva obra. “Què és un gran escriptor?”, es pregunta un dels personatges al llibre, “Per a ser un gran escriptor no n’hi ha prou amb ser un virtuós del llenguatge. Un gran escriptor, em sembla a mi, també hauria de ser un gran home i en Coetzee,”, diu el mateix personatge, “no és un gran home. És un home petit.” [Estic traduïnt de l’edició Anglesa que tinc, així que disculpeu els que teniu l’edició en català si les paraules no són les mateixes.]. I tanmateix, per a mi, és un dels pocs grans escriptors de veritat vius que llegeixo, dels que fa que perdi hores de son i em té enganxat a la pàgina a pura força d’elegància de la prosa i de capacitat evocativa. Algú que fa pensar i reflexionar en què som i què volem a partir de petits detalls quotidians que sortint d’una altra ploma no tindrien ni una fracció de la potència que ell els hi dona. I tot això enmarcat en una Sudàfrica que se’m suggereix estèril i polsegosa, aspra i un dels darrers llocs en els que voldria viuria.

Què puc dir. Aquests llibres són un dels principals motius pels quals llegeixo.

Warchild és la primera novel·la de Karin Lowachee. Va ser publicada al 2002, va guanyar el premi Warner Aspect a Primera Novel·la d’aquell any, que intenta(va) trobar noves veus originals en l’àmbit de la ciencia ficció, i va ser finalista del premi Philip K. Dick. Posteriorment l’autora va publicar Cagebird i Burndive, ambientades també en el mateix univers de Warchild i molt ben rebudes per la crítica (romanguin atents als seus monitors i aviat veuran les crítiques corresponents a xelu.net).

Warchild transcorre a les portes del segle XXIII, en un univers en guerra entre els humans i una raça d’alienigenes coneguda com els striviirc-na. La novel·la comença a l’espai, quan una nau pirata està atacant a la nau mercant Mukudori, a on viu el nen de 8 anys Joslyn Musey, protagonista i narrador de la història. En aquest atac són assassinats tots els adults de Mukudori i tots els nens són segrestats pels pirates, que pretenen vendre’ls com a esclaus o utilitzar-los pel seu “gaudiment” personal. A partir d’aqui acompanyarem a en Joslyn al llarg de la seva lluita per controlar la seva pròpia vida.

La història té un component d’acció molt important, sobretot a partir de la segona meitat del llibre. Durant la primera meitat, en canvi, el motor de l’història el trobem a les converses entre en Joslyn i els diferents personatges que van influïnt en la seva vida, mentres que l’acció és un aspecte bastant secundari. En qualsevol cas, el ritme sempre és trepidant i el subtext de la història és bastant violent i tirant a cruel, donant lloc a una reflexió molt interesant sobre el paper dels nens als conflictes bèlics. Com ja passava a The Gaslight Dogs, l’únic altre llibre de Karin Lowachee que he llegit, aquesta història està totalment desprovista de sentit de l’humor.

L’ambientació és molt interesant, si bé no és res que no s’hagi vist abans en el món de la ciència ficció. Si m’ho pregunteu i teniu els referents pertinents, el món de Warchild combina la militarització de la societat de Starhip Troopers, l’alienació dels diferents col·lectius humans de The Forever War i la brutalitat que suposa la guerra pels infants de Ender’s Game. Tot i així l’univers que dibuixa captiva, els detalls estan molt cuidats, i és un vehicle perfecte per a l’història que explica la novel·la, que en realitat sembla més interesada en explicar la complicada psicologia de’n Joslyn que en l’argument pròpiament dit. És una història que funciona molt bé i és difícil resistir l’impuls de llegir un capítol més abans de donar per acabada la jornada. En Joslyn és un personatge brutal i complexe, ple d’uns més que justificats ressentiment i desconfiança envers tots els adults que l’envolten. És un personatge molt ben construït per a provocar una gran antipatia i molta compassió al mateix temps, i, per a mi, les reaccions que provoca en el lector són el gran mèrit que té aquesta novel·la. D’altra banda, el llibre està ple de personatges secundaris molt interesants i plens de matisos.

No es pot parlar de Warchild sense esmentar el peculiar estil en el que està escrit. La primera part de la novel·la, en la que expliquen la infància de’n Joslyn a mans dels pirates, està escrita en segona persona, aconseguint provocar una identificació molt forta amb el lector. Hi ha una altra part narrada, de forma més convencional, en primera persona en passat, i una enigmàtica part final narrada en primera persona i en present, aconseguint així augmentar al màxim el grau de suspens de la novel·la en ple climax final, doncs de sobte tot és possible i evita el problema de moltes novel·les escrites en primera persona, que és saber que el protagonista no pot morir. L’autora té voluntat d’estil i, a jutjar per la seva darrera novel·la, la capacitat de fer realitat aquesta voluntat. Tot i que aquests canvis en la veu narrativa poden ser considerats un artifici més aviat trampós, per una vegada la finalitat justifica els mitjans i, en aquest cas, el malabarisme aconsegueix manipular l’atenció de l’autor de maneres ben curioses i eficaces.

M’ha agradat molt llegir aquests primers, potents i extremadament addictius passos de l’autora de The Gaslight Dogs, una de les novel·les de gènere fantàstic més interesants i originals dels darrers anys i, probablement, la millor de 2010. Tot i que, com d’altra banda era d’esperar, aquests primers passos no assoleixen els nivells de virtuosisme de la seva darrera novel·la, si us agrada la ciencia ficció (i més encara si us agrada el subgènere de la ciencia ficció militar) Warchild és extremadament recomanable i és mereix al menys 4 de les 5 estrelletes d’Anobii. Cosa que és un problema, doncs ningú l’ha traduït al castllà (no diguem al català, l’idioma que no sap què és la ciència ficció). Us recomano l’esforç.

Fora de la fantasia urbana, i amb excepcions, la enorme majoria de la literatura de gènere fantàstic comparteix un referent que es reflecteix tant en l’escenografia en la que transcorren com en els tòpics argumentals que tan sovint conformen les seves històries: l’edat medieval a Europa. Pocs autors s’han atrevit o han volgut explorar altres àmbits històrics i això comporta cert grau de monocromia. Voleu veure altres color? Us presento a la Karin Lowachee i a la seva darrera novel·la, The Gaslight Dogs. Abusant, en el bon sentit, del llenguatge i prenent com a referents la conquesta de l’Oest, el conflicte amb els natius americans i les tradicions dels Esquimals del pol nord, Lowachee ha escrit una història psicològica gairebé claustrofòbica, rica en textures i amb una àmplia paleta de grisos. Al món de la Lowachee els personatges estan en guerra, no s’estimen, són agressius, es neguen a ells mateixos i els uns als altres, i viuen en un entorn tant més inhòspit com més construït per l’home, que contrasta amb la puresa dels terrenys àrtics dels quals procedeix una de les dos protagonistes principals. De fet, la novel·la està escrita de tal manera que el primer moment de pau amb si mateix que troba un dels dos protagonistes del llibre, de professió soldat, es produeix quan aconsegueix tornar a la primera línia de batalla. La proverbial calma abans de la tempesta.

Aquesta història, de no especialment fàcil lectura, està totalment desprovista d’humor i de concessions al sentimentalisme. És això, a més de la capacitat de domini gairebé dictatorial del llenguatge que exhibeix l’autora, el que em fa pensar en l’estil d’un autor tan extremadament literari com en Cormac McCarthy quan es posa barroc. La història que explica la Karin Lowachee no té les profundes connotacions que tenen històries com Blood Meridian, i el seu virtuosisme linguïstic ni té la intuïció ni la disciplina de’n McCarthy, però tanmateix està moltes pases per endavant del que s’acostuma a trobar als prestatges del gènere fantàstic. Hi haurà qui no ho trobi una virtut, però personalmet agraeixo els intents de trobar un estil propi quan aquests no fracasen de manera estrepitosa. La novel·la de Lowachee, tot i no està lliure de problemes, aconsegueix el seu objectiu de manera notable i és una de les novel·les de gènere fantàstic més interesant que he tingut el plaer de llegir.

Els dos personatge principals són el Capità Fawle i la Sjenn, però l’autora aconsegueix fer-nos conéixer perfectament, amb només un parell de pinzellades, un variat ventall de secundaris molt interesants. El Capità Fawle és el protagonista més reticent a protagonitzar una història que mai he trobat, fins al punt que és difícil no escridassar-lo cada vegada que fa alguna cosa per a resistir-se al destí que, al capdavall, ens mou a llegir la novel·la. La mare que el va parir, que n’arriba a ser de tossut! De fet, però, el conflicte enquistat entre el Capità i el seu pare, general de renom obsessionat amb la guerra, és un dels principals nuclis motors de la novel·la, i la seva rebel·lió passiva enfront dels plans paterns és un dels aspectes que fa que el que explica la novel·la s’escapi dels límits de l’argument (que desprovist d’abillaments potser no semblaria tan original) i s’introdueixi en el terreny del retrat psicològic. En molts sentits, el principal antagonista del Capità Fawle és ell mateix. El retrat de la Sjenn, la coprotagonista “esquimal” (aniw, a la terminologia de la novel·la), és molt més superficial que el del capità, probablement perquè les emocions que la mouen són molt menys dramàtiques (en el sentit histèric del terme) que les d’aquest. El personatge “alienígena” de la novel·la és aquest, i en realitat és trist que sigui així perquè d’alguna manera, i no sempre, és el que simbolitza el millor de la espècie humana i la proximitat amb una natura que no té res a fer davant de la inexorable fam de territori de l’home. El conflicte entre l’home i la natura, o entre la vida moderna i la vida tribal, és un dels temes principals de la novel·la.

Tota aquesta atenció al llenguatge, a l’atmosfera i a la construcció dels personatges, que fan que la novel·la tingui vida pròpia i sigui un llibre especial i original, tenen com a preu el pas pausat amb el que evoluciona l’argument durant els dos primers terços. Quan comencen a destapar-se les cartes ocultes, però, la força de les revel·lacions és tant més gran gràcies a la cura amb la que s’han assentat els fonaments de la història. En arribar al final s’ha fet evident una cosa que no sabia quan vaig començar a llegir i que he investigat en acabat: aquesta història tindrà continuació. Seria una llàstima que no en tingués, perquè aquesta novel·la estableix els fonaments d’una de les històries amb més potencial que he trobat amb molt de temps, i sembla que hi ha 2 novel·les més planejades (The Moonlight Dogs i The Midnight Dogs), cosa que em provoca sensacions ambivalents.

És una molt bona novel·la, rica i apassionant, que s’ha gravat a foc en el meu imaginari i que estic segur que rellegiré. També estic bastant segur de que serà insuficientment llegida, així que faig una crida, desde aqui, a que li doneu una oportunitat si mai us cau a les mans si és que mai arriben a traduir-la o voleu llegir-la en versió original. Jo, per la meva banda, ja he començat a buscar les altres tres novel·les publicades de l’autora.

Li dono 5 de les 5 estrelletes que permet Anobii.

To Tumblr, Love Pixel Union